Un speech de 3 minutos para el público
Hola, soy May. Cuando me dijeron que tenía que hablar de mí misma frente a ustedes, mi primer pensamiento fue: “¿Y qué digo?”. Pero después pensé que lo más honesto es contarles quién soy desde lo que me gusta, lo que me hace feliz y las personas que me rodean.
Si algo me define, es que soy una persona nocturna. La noche es mi momento favorito del día. Es cuando tengo energía, cuando puedo pensar, cuando puedo hablar con las personas que quiero sin prisa. Si me buscan a las dos de la mañana, probablemente estoy despierta.
Me encantan los animales. Los perritos y los gatitos tienen una manera de mirar que te derrite el corazón. No hay mal día que un perrito no pueda arreglar con su colita moviéndose.
Me encanta hablar con la gente que quiero. A veces son las mismas palabras de siempre, pero el tono, el momento, la risa que sale sin pensarlo... eso es lo que cuenta. Soy de las que dicen “te amo” seguido, sin pensarlo dos veces. Y lo digo en serio cada vez.
La risa es algo que no puede faltar en mi día. Una broma tonta, una historia absurda, un meme a las tres de la mañana. He aprendido que las mejores conversaciones son las que empiezan sin saber adónde van.
Con las personas que quiero, somos de las que se ríen hasta de las cosas más tontas. Y eso es lo que más me gusta: cuando las risas son de verdad.
Tengo la suerte de estar rodeada de personas que me quieren bien. Mi novio, mi familia, mis amigos. Cada uno me enseña algo distinto, y todos me hacen mejor.
Con mi novio llevamos un poco más de año y medio juntos, y lo que más me gusta es que seguimos hablando como el primer día. Nos escribimos por todo, nos reímos por todo, y aunque a veces discutimos por tonteras, al final siempre volvemos a hablar.
He aprendido que no hace falta ser perfecta. Que está bien decir que no. Que está bien llorar. Que está bien reírse de una misma.
He aprendido que las personas que de verdad te quieren te aceptan tal cual eres. Y que cuando alguien te ama, las palabras más importantes son las del día a día: “¿cómo estás?”, “te amo”, “descansa”, “te extraño”.
Quiero seguir disfrutando las cosas simples. Un café por la mañana, una llamada con mi mamá, un rato con mis amigos, un domingo con mi novio. Quiero seguir diciendo “te amo” sin pensarlo dos veces. Quiero reírme mucho. Quiero dormir tranquila sabiendo que la gente que quiero está bien.
Y quiero seguir siendo yo. Esa es mi meta más grande.